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martes, 4 de marzo de 2014

ABROGAIS NOS HACE DISFRUTAR


Una de las “más mejores” sensaciones que un jugador de rol puede experimentar, es aquella en la que uno tiene cuando está disfrutando de una buena partida. Y, personalmente, estoy en ese punto de disfruto y jolgorio frikander.
Para comenzar, la partida que nos está planteando Alcalde me está gustando muy mucho. A parte de plantear una buena historia (con tramas y sub-tramas), a mi parecer está bien estructurada en cuanto a encuentros, pnj's y equilibro entre los desafios que plantea y el nivel de los personajes.
Pero lo que completa este “orgasmo rolero” es el hecho de estar disfrutando con un Pathfinder que cada vez nos gusta más y más. Posiblemente, el conocer y dominar poco a poco el manual de juego, provoca que aproveches al máximo las posibilidades de las habilidades de tu personaje, las dotes, los conjuros, etc. Nuestras partidas ahora són más “pensadas”, sin dejar la parte interpretativa y cachonda que siempre nos acompaña, pero antes de actuar, reflexionamos sobre cual es la mejor opción...y eso nos hace crecer como jugadores. Y digo yo, que eso debe ser bueno!

Por mi parte, jugar con Kryll (mi mago gnomo) me está abriendo una puerta al mundo de la maia que, en un pasado no muy lejano, me provocaba cierto reparo. El tener que decidir los conjuros que aprende, cual es el mejor para según qué situación, como y cuando utilizarlos, su lenta pero constante evolución... Que sí, que por la Sociedad Pathfinder tenemos a mi “otra joyita”, Donayev Olesson, una auténtica máquina de matar que te deja lelo de un solo sopapo. Pero el tiempo que pasas en decidir como crece un personaje y otro es diferente.
Me estoy dando cuenta que són más “ricas” e interesantes ciertas clases frente a las otras. Un hechicero, un druida, un mago...dan más “vidillla” rolera que no un tanque bárbaro o un caballero “ahívalaostia”.



Pero que tampoco no soy muy quisquilloso en según que cosas...
que un buen guerrero, o guerrera, tiene su gracia, eh!


Pero a lo que íbamos, que la partida de Alcalde interesante del cagar.  A falta de las crónicas de partida de Jorge, os puedo explicar como los personajes visitan un pueblo enano abandonado pero repleto de muertos vivientes (Raseri Cantón), como el grupo se separa por primera (y no será la última vez, fijo!) para enfrentarse a diversas trampas a cada cual más interesante, como nos enfrentamos al típico bandido que barra el paso de un puente (el puente de Alcalde...el de toda la vida!), el encontronazo con una arpía, la llegada de Curgan (el personaje de Enric que ha vuelto y reenganchado a la partida), la llegada a los pies de la escultura de Elth y la obtención de un cuchillo mágico, dirigirse a la Guarida de Olf y la misteriosa búsqueda de Farmer (con secuestro de Wong incluido)...
Muchas cosas, y más que me dejo, en lo que llevamos de sesiones de juego. Y lo que decía: disfrutando a tope!

Pero a parte de recuperar a Enric en nuestras partidas de los lunes, ayer pudimos celebrar algo importante: Alcalde se nos hace grande y había que celebrarlo!
El detalle de regalarle la pantalla de máster de Pathfinder creo que le hizo feliz, junto con el pastelito que Alícia hizo aparecer en medio de un encuentro, fue redondo. Y de aquí poco...Enric se suma al club de hacerse más viejuno.
Osea que el lunes, partida con cena: pizza de la güena!

Y haber si me recupero de estas dos semanas de trabajo a tope en el cole (entre semana de medio ambiente y carnaval, tengo la neurona seca!) y puedo comentar alguna cosilla más. Por ejemplo la “história del Pati” que tantas ganas tiene en leer Roger o mi imminente participación como master en la Sociedad Pathfinder Barcelona.

Hasta ese día...por aquí estaremos!

miércoles, 12 de febrero de 2014

EL CORAZÓN DE ABROGAIS (sesión II)

Mi muy venerable maestro,

tal como me pidió, continuo con el relato de nuestras aventuras. Nuestro peculiar grupo de aventureros salió temprano de Nur-Sar escoltados por una pequeña guardia en dirección a Hondonada del Halcón, un pequeño pueblo fronterizo y el lugar por el que el los grupos de aventureros que nos precedieron también iniciaron su camino. Según nos informaron es un pequeño pueblo que vive del comercio y de una explotación maderera que hay en los alrededores. El viaje fue sin incidentes y nuestra escolta nos dejó a bordo de un transbordador que nos llevaría a territorio algo hostil.

Durante el camino aproveché para amenizar el viaje a mis compañeros con algo de música y les expliqué un encuentro que había tenido en los jardines de palacio poco antes de salir. Me encontraba yo haciendo mis ejercicios de meditación, cuando una joven y bella muchacha, aunque algo alta, me abordó. Mi dijo que sabía quien era yo, y que iba a salir de viaje. Le pregunté si quería que le trajera algo del viaje y me respondió negativamente. Me dijo que se llamaba Lia. Su novio, de nombre Lain Bestwol, era el guía y explorador que iba con la compañía de Dark Falcon que salió hace dos meses. Me pidió con lágrimas en los ojos que, por favor, buscara a su novio durante mi viaje y, si era posible, lo trajera sano y salvo a casa. Le dije que sí, claro, que sería sencillo. Al acabar mi pequeña historia y cuando estuve a punto de retomar mi concierto de flauta, Mirtha nos comentó que todo nuestro material lo había pagado Dark Crown en deferencia a la dificultad de nuestra empresa y que también le había pedido un favor. Él sentía que su hermano había muerto, pero le pidió a Mirtha que si halláramos su cadáver recuperáramos un anillo que llevaba puesto y que era una herencia familiar. Y, claro, Mirtha no pudo negarse. Kryll y Nebin no explicaron nada, pero estoy convencido de que ambos en la víspera tuvieron encuentros y secretos.

Llegamos a Hondonada del halcón y al momento nos pusimos a trabajar. Explicamos a quien nos quería escuchar que estábamos de viaje haciendo una peregrinación y viaje por estas tierras. Aprovechábamos para preguntar de forma disimulada por el grupo de Dark Falcon haciendo mayor hincapié en su joven explorador con la excusa que había quedado que él nos acompañaría en nuestros viajes, pero no se había presentado en el momento del encuentro.. Hablamos con un grupo de ancianos que entretenían la mañana viendo quién llegaba en el transbordador y recordaban al grupo. “Apestaban a chelais”, nos dijeron, aunque también reconocieron que no causaron ningún problema ni disturbio. Encaminamos nuestros pasos a El sueño del Yak, una agradable posada regentada por un simpático mediano. El grupo me encargó que pidiera habitación y encargara cena. El dueño de la posada nos ofreció una estupenda habitación para pasar la noche y me pasó a explicar que tenían dos tipos de cena. La gourmet y la económica. La primea consistía en ciervo, pichón, codornices, patatas picantes y otras delicias de difícil digestión. La económica era una estupenda y reconstituyente sopa de nabo sin sal, sin aderezos y sin guarnición. La elección era fácil. ¿Quién puede resistirse a las delicias del nabo?

Tras dejar nuestro equipaje en la posada nos fuimos a explorar el pueblo de Hondonada del halcón. Es una pequeña villa muy agradable y bonita; un lugar que creo que sería de su agrado, maestro. Nuestros pasos nos llevaron a una tienda donde pude hacerme con un mapa de la región (¡por fin he estrenado mi estuche de mapas!) y donde compramos algo de material de viaje a un precio algo caro. Tras esto nos encaminamos por varias recomendaciones a la tienda de una tal Laurel, persona muy reconocida y respetada en el pueblo como curandera y que regenta una buena herboristería. Allí nos hicimos con varias pociones y antivenenos y hablamos con ella. Nos dijo que había conocido al grupo de Dark Falcon, aunque ella no lo conocía por ese nombre evidentemente, y se habían ganado sus simpatías. No causaron ningún problema en el pueblo y que estuvieron preguntando por lugares de culto enano abandonados hace tiempo y por la forma de cruzar el Paso del Colmillo. Nos dijo que tras informarse se habían encaminado hacia el campamento maderero que había a las afueras del pueblo para hablar con un leñador llamado Milon Roda. Dijimos que nos gustaría ir para allá y seguir los pasos de ese grupo. Nos habló que el campamento maderero era un lugar duro y peligroso sobre todo por el capataz del lugar, un hombre de apellido Troskavich, borracho y pendenciero al que le costaba poco encontrar problemas.

Tras explicarnos todo eso, el grupo se separó. Mirtha y Nebin se quedaron en la
tienda comprando. Krill decidió ir al templo de la ciudad para hablar con Lady Cirtera, la sacerdotisa del pueblo. Y yo me fui a la plaza del templo a entretener a los niños con unas canciones, unas acrobacias y unos juegos. No me cayó ninguna moneda, pero con la risa de los niños me sentí bien pagado.

Entre música y juegos se hizo de noche y me encaminé hacia la posada. Allí nos reunimos todo el grupo ante un buen plato de sopa de nabo. Y sorprendentemente, pese a lo deliciosa que estaba ninguno de mis compañeros pareció entusiasmarse con el plato y preguntaron al posadero si podía proporcionarles algo de carne. Luego me preguntaron qué tipo de habitación había conseguido y les hablé de cuatro estupendo jergones de paja no muy húmeda en un rincón. Se miraron entre ellos y me hicieron prometer que nunca, nunca, nunca más me encargaría yo de conseguir ni alimentos ni habitación.

Tras la cena hablamos de lo que habíamos descubierto. Kryll nos refirió su conversación con Lady Cirtana que le habló tanto de un monasterio enano abandonado, como del pueblo enano abandonado de Raseri Kanton del que se cuentan historias llenas de apariciones, muertos y fantasmas. Le explicó historias del bosque y los peligros que encierra (monstruos, criaturas extraordinarias, animales salvajes, hasta una bruja y todo dicen que hay). Tras la conversación nos fuimos a dormir.

A la mañana siguiente nos levantamos temprano para ir al campamento maderero. Le hicimos un favor a Laurel y llevamos unas medicinas que tenían encargados. Hacía allí fuimos. Un viaje sin incidentes y una llegada sin problemas. Conocimos al jefe de la explotación, Troskavich. Nos recibió borracho y de malos modos. Me pareció un hombre triste y atormentado. Luego nos enteramos que estaba así desde que su hijo Jairo desapareció en el bosque. Cuentan que sigue buscándolo pese a las semanas transcurridas. Una mala historia. A la hora de cenar nos pusimos en contacto con Milon Roda que nos informó de los secretos del bosque y lo que debíamos hacer para viajar por él sin problemas. El principal consejo, no salir nunca del camino trazado. Nos explicó que pese a ser un lugar peligroso, el tráfico de viajeros es importante y que las patrullas de La Guardia del Colmillo, un grupo de ciudadanos que patrullan para garantizar la seguridad, hacen que el viaje sea mucho más tranquilo que hace unos años. Milon es un hombre rudo, pero agradable. Tras la cena, que consistió en una excelente sopa de nabo, no podía creer mi suerte, nos retiramos a dormir. A la mañana siguiente nos acercaríamos al monasterio enano abandonado conocido como Crisol de Drokstar.

Pero antes de llegar al Crisol tuvimos un pequeño encuentro. En un claro del bosque encontramos a una pequeña cría de zorro atrapada en una trampa de cazador. No tuvimos tiempo ni de respirar y Mirtha ya había bajado de su caballo y se disponía a liberar al pequeño zorro. Consiguió romper el cepo sin mucha dificultad, pero al mismo momento una flecha surgida de la nada impacto contra su hombro. Al momento todos descabalgamos y nos pusimos a cubierto. Kryll advirtió que había una sombra subida a los árboles. Nos lo indicó con un gesto. Nebin se acercaba con cuidado a Mirtha para ofrecerle su ayuda y yo me metí en el bosque intentando acercarme a la sombra y hacerla caer del árbol con una certera pedrada. Pero no me hizo falta porque un hechizo de Kryll hizo que esa sombra cayera del árbol. Era un ser humanoide que tenía todos los visos de ser un cazador furtivo. Al momento se incorporó y empezó a atacarnos. Y no solo él, sino que le acompañaban dos pajarracos amaestrados que no nos produjeron mucho daño, pero molestaban e incordiaban lo suyo. Sin muchas dificultades conseguimos vencer al cazador y proseguir nuestro viaje. Eso sí, Mirtha se llevó consigo al pequeño zorro convirtiéndose en el quinto miembro de nuestro grupo.

Sin más dificultados llegamos al monasterio conocido como Crisol de Drokstar. Lleva años abandonado y la naturaleza no ha sido justa con él. Se mantiene en pie una pequeña estructura central y una torre. Entramos en el patio del monasterio y dejamos a resguardo a los caballos. Mientras Mirtha y Nebin investigaban el patio y abrían la puerta principal, Kryll y yo nos acercamos a la torre. Abrimos la puerta y entramos; una larga escalera en buen estado ascendía y nos preguntamos si debíamos subir. Pero la aparición de una enorme araña que descendía a toda velocidad por su red nos hizo darnos cuenta que no sería una buena idea. Gracias a un hechizo de Kryll que dejó a la araña inconsciente, nos permitió salir de la torre sin sufrir ningún daño. Y cerramos la puerta. Y nos prometimos que no habría nada que nos la hiciera abrir de nuevo. Ni a los gnomos ni a los medianos nos gustan las arañas gigantes.

Entramos en el monasterio y empezamos a explorar. Nada de interés hasta encontrar en una habitación el cadáver de un enano. Bueno, quedaba poco menos que sus huesos, pero entre sus ropajes hayamos una nota: “Perdóname Padre Oscuro de la Forja, mis esfuerzos nunca serán suficientes”. Aventuramos que se había suicidado. Seguimos caminando por tan abandonado y desolado lugar y llegamos a una capilla consagrada al dios Thora que había sido profanada por los seguidores del dios enano oscuro Drokstar. Encima del altar encontramos un yunque al que habían arrancado piezas. Mientras observábamos el yunque Nebin miró al techo.
- Esto – dijo -. Creo que hay algo allí arriba. Y está bajando.

Y por el momento lo dejo aquí, maestro. Creo que está carta es lo suficientemente larga y ya debe estar cansado de leer nuestras aventuras. Hasta la próxima misiva se despide con todos los respetos su fiel aprendiz

Wong-Fei Hung

jueves, 23 de enero de 2014

EL CORAZÓN DE ABROGAIS (sesión I)

Este mismo lunes, dimos el pistoletazo de salida a una nueva aventura para la gente de La Partida del Lunes. Esta vez, y como he ido comentando en las últimas entradas, las funciones de master las realizará Alcalde y seguiremos el ya archi-famoso Pathfinder.
Algunos de nosotros conocemos el sistema, pero otros no. Eso quiere decir que las primeras sesiones serán de "toma de contacto".
De momento dimos presentación a nuestros personajes y el grupo se las trae:

-Wong Fei Hung, un mediano monje con una dialéctica descontrolada.
-Mirtha, una humana guerrera quedara mucho que hablar...y sopapos a repartir.
-Nebin, un humano pícaro que se inicia en el mundo de las aventuras.
-Kryll, un gnomo mago que se aleja bastante de la imagen risueña de los de su raza.

Esta vez, Jorge se a animado a realizar las crónicas de partidas, pero me ha propuesto hacerlo de una forma especial: narrando las aventuras del grupo como si de cartas se tratara.
Y aquí tenéis la primera...disfrutadla!

Mi muy venerable maestro,

tal como me pidió procedo a escribirle de forma breve mis viajes. ¡Me siento tan orgulloso de ser el primer monje del monasterio que recibe el honor de viajar por el mundo! ¡Y más aún cuando fue una inspiración de mis maestros y tutores después de mucha reflexión! ¡Yo, que solo soy un mediano huérfano, mal estudiante y al que acusaban todos de hablar demasiado, atender poco en clase y estar más preocupado en el vuelo de una mosca que en aprender la senda del silencio! Y es a mí a quien invitan a salir al mundo y vivir experiencias. Y eso he hecho. Hasta me he comprado un estuche para mapas, pero de momento está vacío. Es extraño, pero en esta tierra no encuentro mapas por ninguna parte. Tendré que hacerlos yo mismo.

Llevo pocas semanas de viaje, pero ya puedo decir que el mundo es un lugar enorme, lleno de gente de varios tamaños y repleto de olores y ruido. Al principio tenía cierto temor, pero a los pocos segundo tal variedad de colores y ajetreo sacia mi curiosidad. Y, además, el mundo está lleno de sorpresas. ¿Sabe desde donde le estoy escribiendo? Desde las mismas cocina de Sartar, gobernador de la ciudad de Nur-Sar. Y no como mendigo, sino como invitado de honor de su majestad. ¿Cómo ha podido ocurrir esto? Ahora se lo explico.


Llegué a la ciudad de Nur-Sar hace apenas dos días. Con las pocas monedas de oro que había ganado tocando la flauta en algún baile, una boda y un entierro (donde recibí el doble de mi tarifa habitual por dejar la flauta callada y callarme yo también) pude pagarme un jergón de paja sucia en una humilde posada llamada El culo del elfo situada, según me dijeron, en una de las zonas menos recomendables de la ciudad. Allí entretenía el tiempo tocando la flauta y haciendo amigos que me pedían que me callara de una vez cuando un alboroto llamó mi atención.

Habían entrado un par de sujetos de mala catadura que fingían ser más duros de lo que en realidad eran y parecían estar molestando a un gnomo de cabello azul cuya única ocupación era pasar desapercibido y estar hablando con una de las mozas que suelen pasearse por esta posada. Ya sabéis que soy de carácter tranquilo y que no me gusta contestar a las provocaciones, pero también conocéis que una de las cosas que más odio en esta tierra son los abusones; esa gentuza que pensando que tienen un falso poder intentan aprovecharse de los más débiles. Me levanté presto, tropecé con el pie del anciano que me pedía que me callara sí o sí, y fui puesto a prestar mi ayuda a ese gnomo de extraño pelo azul. Y no fui el único porque una humana con toda la pinta de ser guerrera también se había interesado por el altercado. Y por lo que pude ver, un chico joven de unos dieciséis años intentaba hacer entrar en razón a los dos abusones pidiéndole que dejaran tranquilo al gnomo. Pero estos insistían que querían jugar con él, que querían un poco de su pelo azul para hacerse un bolso y otras absurdidades por el estilo. El gnomo no parecía asustado, pero sí algo sobrepasado por la situación ya que poco antes uno de ellos había intentado darle un puñetazo con poca fortuna y menos pericia. Y aunque la lógica decía que permaneciera en silencio y viera cómo se desarrollaban los acontecimientos me ocurrió eso de lo que tantas veces usted me había prevenido y contra lo que debía luchar: mi mente pensaba una cosa, pero boca habló por su cuenta. Y, sin quererlo, mencioné en voz alta que la madre de uno de esos abusones, un tipo gordo y con una barba mal cuidada, me recordaba a una cerda y conseguí llamar su atención. Empujaron al gnomo, la guerrera se preparó para el combate, al muchacho lo despreciaban y el abusón se dirigió hacia mí diciendo que me iba a matar y otras de esas cosas que suelen decir a los cinco minutos quienes se exponen a lo que sale por mi boca. 

Pero no os preocupéis porque no llegamos a pelearnos. Un escuadrón de guardias de la ciudad y un puñado de caballeros infernales nos detuvieron por altercado y nos metieron en un carro para llevarnos a prisión. A todos. A los dos abusones, a los tipos que no querían que tocara la flauta, al gnomo, el muchacho y la guerrera. Y a mí, claro, no me hubiera perdido la experiencia por nada del mundo. ¡Nunca me habían detenido ni encerrado en una celda! Y no cuenta aquella vez que el hermano Chang me tuvo horas dentro de un tonel.

Durante el camino en el carro estuve hablando con el gnomo, la guerrera y el muchacho, el cual nos contó cosas muy interesantes. El gnomo se llama Kryll y por lo que pude ver debe tratarse de alguna clase de mago o hechicero. La guerrera se llama Mirtha y supongo que los humanos deben encontrarla hermosa. El joven responde al nombre de Nebin y tiene toda la pinta de haberse criado en las calles. Nebin nos explicó por encima el funcionamiento de la ciudad y expresó su temor por esta detención. Callamos cuando dejamos atrás los barrios bajos y nos llevaron directamente a las mazmorras que hay bajo el palacio del gobernador. Allí nos pidieron que nos despojáramos de todo lo que llevábamos encima. Soy un fiel cumplidor de la ley así que me desnudé y me presenté tal como mi desconocida madre me trajo al mundo ante el jefe de los caballeros infernales, un tal Dark Crow. Me miró con expresión incrédula y me pidió que me vistiera. No entendía nada. 
 


Nos llevaron a una gran celda repleta de hombres famélicos, mujeres cansadas y niños asustados. En una celda más pequeña situada frente a la nuestra vimos a dos semiorcos que nos gritaban e increpaban. Con ellos, tres muchachas asustadas y de las que se había abusado. No pudiendo hacer nada más les recordé los gruñidos de sus madres cuando satisfacen los deseos de mugrientos apestados. Mirtha tenía una mirada dura y un gesto adusto porque muchos de esos los gritos de los semiorcos iban dirigidos a ella. Y vi que Kryll, en un movimiento que él creía sutil, lanzó lo que adiviné era un hechizo de frío. Uno de los semiorcos empezó a aullar. El joven Nebin se puso a hablar con un anciano. Este nos explicó que estábamos allí para participar como diversión en la arena del gobernador de la ciudad y que los dos semiorcos eran sus campeones. No peligraba nuestra vida, pero sí nuestros huesos. Y pudimos comprobar que parte de la población no estaba muy contenta con la política de los últimos tiempos de Sartar y lo achacaban a la influencia maligna de la reina de Cheliax, la bruja Abrogais.


A la mañana siguiente nos llevaron a la arena. Nos dieron un palo a cada uno. Por suerte, tanto al gnomo como a mí nos devolvieron los nuestros. Nos encadenaron por parejas y a luchar. Mirtha y Nebin eran un equipo. Kryll y yo, el otro. En la arena ya nos esperaban los nuestros contrincantes. Un solo vistazo y lo sentí por ellos. No eran dignos rivales. Todo fuerza desbocada, todo furia sin control, todo orgullo y confianza. Empezó el combate. Mirtha y Nebin envolvieron a su semiorco con la cadena y aunque recibieron algún pequeño golpe, en pocos movimientos lograron que este cayera al suelo sin sentido. Normal si el último golpe que se recibe es un duro palazo en los testículos propinado por una furiosa guerrera. Kryll y yo nos libramos del nuestro con idéntica facilidad y tras un par de golpes de mi querido bastón cayó a la arena con una divertida expresión de sorpresa en el rostro. El silencio del público era abrumador, pero eso no impidió que saludáramos divertidos y saliéramos de la arena. En los vestuarios nos encontramos con una sorpresa, Dark Crow nos esperaba. Tras felicitarnos por el combate, nos devolvió nuestras pertenencias y nos pidió que le acompañáramos. El gobernador de Nur-Sar, el gran Sartar quería hablar con nosotros.

Tengo que ir acabando esta carta que parece que esté escribiendo alguna crónica histórica o alguna novela de aventura. Solo decirle que ahora estamos trabajando para Sartar en una misión secreta que no debemos compartir con nadie. Pero considero que a mi maestro no le puedo guardar ningún secreto así que la compartiré con usted, pero con la promesa que no se la dirá a mucha gente y que este fragmento de la carta no la lea en voz alta ante los otros estudiantes. Sartar quiere que matemos a la reina bruja Abrogais. Un suicidio. La reina está protegida por miles de soldados, por su propio poder y por incontables trampas. Así se lo dijimos a Sartar, pero nos comunicó que había un medio: Abrogais, para asegurarse la inmortalidad, encerró su corazón por medio de conjuros en un lugar desconocido. Si se destruye el corazón, la amenaza de tal maligna reina (o eso dicen, porque yo no la conozco en persona y a lo mejor es simpática y agradable) desaparecerá y nuestra tierra será un lugar más tranquilo. Pero solo hay un modo de destruir este corazón, encontrar un cuchillo mágico forjado por Elth, un clérigo enano, a tal efecto y que nadie sabe donde está aunque pistas apuntan que se encuentra en el Peñón de Drokstar, cerca del Valle de los 5 Reyes. Con la amenaza sobre la mesa de contratar a las Mantis Rojas para que nos destruyeran si le engañábamos, con la de matarnos si nos negábamos y la promesa de infinitas riquezas si conseguíamos llevar a cabo la misión, los cuatro aceptamos. Mirtha y Nebin aceptaron asegurándose que tendrían riquezas si cumplían la misión. Desconozco los motivos de Kryll, un gnomo menos risueño y efusivo que los venían al monasterio a comerciar. Y yo lo hago por la experiencia. No quiero ni dinero ni riquezas, solo quiero aprender y divertirme. Quedamos de acuerdo y nos retiramos a descansar. Salimos mañana. ¿Y por qué nosotros? ¿Por qué envía a unos desconocidos? Sartar nos ha dicho que está cansado de enviar a sus mejores hombres en esta misión y que perezcan. Es un reto casi imposible y prefiere que sean unos pobres aventureros los que se jueguen la vida que perder a otro valioso caballero. ¿Y sabes quién fue uno de ellos? El hermano de Dark Crow: Dark Falcón.

Maestro, no me gusta Sartar, pero no nos ha engañado. Es ambicioso y sus intenciones no es librar a Avistan de una influencia perniciosa, sino gobernar él. No como rey, pero sí desde la sombra. Dark … nos deseó suerte y nos prometió que velaría por la suerte y el destino de aquellos que están en las mazmorras dejando libres a los inocentes y mejorando las condiciones de vida de los que allí se encuentran prisioneros para deleite del gobernador. Y nos aseguró que los dos semiorcos nos volverán a molestar a ninguna muchacha. No dejé de fijarme en la tensión que se iba creando entre Mirtha y Dark Crow. Normal tratándose de dos buenos mozos.

Mañana salimos de aventura. Nos dirigimos a un pueblo llamado Guarida de Olf para encontrar a un tipo llamado Farmer. Según Sartar, él nos ayudará.

Y hasta aquí esta primera carta. Se despide de usted su alumno más abnegado. Haré honor al monasterio y a sus enseñanzas. Prometo aprender a controlar mi boca, proseguir con la búsqueda del equilibrio y entrenando cada día para ser mejor monje.

Wong Fei Hung