jueves, 14 de mayo de 2009

EL PAVO REAL (El Puma)

Parece ser que mi "nueva vida" no solo me ha afectado física y mentalmente, sino que también en cuestion de gustos. Inexpicablemente, ahora mi cuerpo se deja llevar por ritmos antes desconocidos por mí.
Al sentir ciertas canciones, mi cuerpo queda poseido y no hay manera de frenar el baile desbocado y enloquecido que me domina por completo.

Hasta donde llegará este instinto musical descontrolado?

domingo, 10 de mayo de 2009

LA AGENCIA

Querido diario,

He llegado a la terrible conclusión de que la gente es “mu mala”. Y tengo pruebas para demostrarlo!
Después de pasar por media docena de programas explicando mi penoso encierro “chistorrero” , de sentirme el mono de feria de bazofia televisiva como “En directo”, “El diario de Piluca” o “Aquí hay pepino” y de escuchar ofertas vomitivas sobre ir a un concurso donde me encerrarían en una casa junto a una pandilla de inútiles chulo piscinas y un grupito de calienta braguetas siliconadas, llegó el momento de volver a mi antigua vida.
Llegué a mi loft con ganas de tomarme un espumoso baño caliente, pero trabajo me costó hacer que el portero me reconociera. Decía que aquella masa desproporcionada de “michelín” no podía ser yo, que yo (el de antes) era el modelo ejemplar del culto al cuerpo, del cuidado minucioso al buen gusto, al estilo que tantos y tantos deseaban conseguir pero solo unos cuantos llegábamos a poseer. Tanto había cambiado?
Después de repetir una y otra vez mi historia, básicamente porque al portero se le había acabado la pila del “sonotone”, me dejó pasar no sin antes regalarme un insultante saco de carcajadas y de bromas de muy mal gusto.
Una vez en casa, me desnudé como pude, llené la bañera y... Por todos los sueños húmedos con Pilar Rubio: no cabía en la bañera!

Por si alguien no conoce a Pilar, la futura madre de mis hijos

Maldiciendo sin para, y cagándome en el madre que parió la chistorra, me tuve que lavar utilizando una palangana y mi esponja de patito.
Me ahorraré el episodio de las horas y horas que me pase frente al espejo, observando entre lágrimas, como había cambiado mi escultural cuerpo. Habían aparecido pliegues de carne y protuberancias desconocidas por mi por todo mi ser. Aquello era terrible!
Tras dos días de llorar como una magdalena, me armé de valor y decidí presentarme en mi agencia de modelos y preguntar si tenían algún trabajo para mí.
Estuve tres horas para probarme todas y cada una de las camisas, pantalones, americanas que tenía para ir lo mas presentable posible a la oficina. Nada, aquello era mas difícil que poner la hora en el DVD! Finalmente, y soportando la situación mas vergonzosa de mi vida, salía a la calle en albornoz.
Al llegar a “Modelos Ketecagas (Agencia de modelos)” me dirigí a la mesa de recepción como muchas otras veces había hecho. Esta vez la sensación era muy distinta.
Antes, las miradas hacia mi eran de admiración, deseo, lujuria..., pero ahora eran de asombro, burla, cachondeo...

-Perdona, Jenny, puedes avisar a Carmelo que he llegado?- le dije a la recepcionista a la que muchas veces me había insinuado y otras tantas había acompañado a la sala de fotocopiadoras a “ampliar” un trabajo que tenia “entre manos”.

-Eeeh.. eeesstooo... Y tu quien eres?

“Maldita buscona de socabo peludo” pensé.

-No me reconoces? Soy... soy... es que... mira que... me pasó que...- me dí por vencido. Lo último que quería era que mi accidente con el chiringuito de chistorras fuera el tema de conversación de los cafés “sacarinosos” de la agencia.
-Nada, nada... puedes llamarlo? Dile que un antiguo amigo le ha venido a hacer una visita.

Jenny marcó la extensión de mi agente y, a los pocos minutos y muchas miradas de todo el personal que paseaba por allí, se presentó Carmelo.

-Dime Jenny, quién quería verme?-la recepcionista ladeó la cabeza en mi dirección -Perdone, le conozco de algo?... La hoooostia, neng!! Que te ha pasado? Si estas hecho un maldito barrilete de morcillas!! jejeje. Pasa, pasa y me explicas que ha ocurrido.

El despacho de Carmelo fue para mi como una sala de torturas. Para no extenderme, querido diario, resumiré lo mas importante que me dijo mi “amigo”:

-Masa de sebo, accidente?, jajaja, gordinflas, chistorra?, jajaja, vaya cambio!, michelin, buscar trabajo?, jajaja, estas de broma!, morcillón, jajaja, no cabes en la foto!, jajaja, imposible!

Tras aquel encuentro, nunca mas volví a la agencia. Entendí que mi anterior vida había desaparecido por completo y nunca volvería a ser como antes. Era como si nada de lo anterior al accidente con el chiringuito de chistorras hubiera existido.

Aquel día comencé una nueva etapa en mi vida, el renacer de una nueva persona... el nacimiento del Capitán Chistorra!

jueves, 7 de mayo de 2009

ANUNCIO HEINEKEN

DEL PORQUÉ NADIE RECONOCE A SUPERMAN AL VER A CLARK KENT

Extraño misterio el que se nos presenta hoy: Como es posible que un conocido superhéroe pase totalmente desapercibido tomando como alter-ego al patoso y torpe periodista Clark Kent?

Dudo que haya alguien en este mundo que no conozca a Superman.

Llegado al planeta Tierra desde el lejano y desparecido Krypton, ha sido durante décadas el salvador por excelencia de malvados enemigos de la humanidad, terribles catástrofes y peligros de magnitudes épicas.

Todos reconoceríamos su símbolo, su capa, sus colores... Pero es posible que con unas simples gafas de pasta consiga que su rostro sea totalmente irreconocible para nosotros?

Nunca la industria de la óptica había encontrado un filón publicitario tan aclaparador. Bajo lemas del tipo “Ponga unas gafas de pasta en su vida y nadie le reconocerá!”, podría conseguir unas ganancias mas que elevadas.

Imaginemos por un momento que fuera cierto que con unas gafas al mas puro estilo Kent, nuestro rostro cambiara por completo... Sería la leche!

Podrías hacer lo que viniera en gana sin temer las consecuencias, ya que después en un pim-pam, fuera gafas, y nadie “se ha enterao de lo que ha pasao”!

Cierto sería decir que el mundo sería una locura de miopías y estigmatismo poco fiables. Todo el mundo compraría de inmediato unas gafas para ir tranquilo por la vida haciendo aquello que nos saliera de las narices.

Pero porqué un objeto tan insignificante como unas simples monturas negras de pasta, pueden llegar a camuflar tan perfectamente a el mejor héroe de todos los tiempos?

Muchas podrían ser las hipótesis:



1. Puede que el ajustado calzón rojo desvíe la atención del público. Y me dirás que unos calzoncillos rojos junto con las mallas azules no son de lo mas “cantón”. Y si el superhombre tiene superpaquete, el foco de atención está fijo en la entrepierna.



2. Las apariciones de Superman siempre son en momentos de máxima tensión. Puede que la gente esté en estado de shock y no esté para tonterías del tipo “oye, tu cara me suena!”.



3. El tipo de montura es lo mas parecido al de Arale (personaje de Akira Toriyama). La gente debe pensar que Clark Kent es en realidad Arale Norimaki y no un kryptoniano con superpoderes.

4. Que la multitud esté mas interesada en quién se esconde tras los montajes de las revistas del corazón que no de “chorradas” de este tipo. De hecho es bastante mas misterioso el casposo tema de ciertos frikis televisivos que no saber quien va delante de un mantel rojo “colgao” de la espalda.



5. Hipótesis simple: este ma salvao la vida y yastá! Para qué preguntarse mas?



6. Tienen algún tipo de relación el señor Kent con “Betty la fea”?





No se puede decir que entre una y otra haya mucha diferencia

(y perdón pero solo tengo esta foto de mi amigo Clark)



Por supuesto se admiten otras posibilidades que, a su debido tiempo, irán esclareciendo este enigmático, y “chorrático”, misterio.

sábado, 2 de mayo de 2009

UN MODELO A SEGUIR...

EL ACCIDENTE

Querido diario,

Aún recuerdo el día del accidente.

De hecho, no podría considerarse accidente cuando fui yo el responsable de todo lo que ocurrió aquella noche y sus consecuencias en mi vida.


Después del desfile, todos los muchachos que habíamos participado en la Colección Tanga Felino 2009, decidimos buscar un lugar donde cenar. Después de descifrar las palabras de uno de los técnicos, nos dirigimos al barrio de Santa Cruz.

La imagen era del todo impactante! Nunca había estado en un lugar como aquel: la plaza mayor de aquel barrio estaba decorada a base de banderas de diversos países (algunos de los cuales les habían cambiado sus colores sin importarles lo mas mínimo), en el escenario una pareja de cuarentones vestidos como si tuvieran veinte cantaban los últimos éxitos del verano pasado a base de organillo CASIO, tras el escenario se podía ver el espacio destinado a las atracciones de dudosa seguridad, por aquí y por allí los jóvenes realizaban un extraño ritual quemando una pequeña piedra negra a la que mas tarde mezclaban con el tabaco de un cigarro y acababan fumando...

El ruido era ensordecedor, el olor a orines y fritanga mareaba, la multitud era asfixiante...

No sé como, me encontré rodeado de autóctonos de aquella zona que se pasaban el uno al otro un gran vaso de plástico con un misteriosa bebida que provocaba en ellos una gran euforia. Nunca había vista antes a gente bebida y era para mí una situación algo intimidatoria. Uno de ellos, creo que el mas borracho de todos, me ofreció el vaso para que bebiera un sorbo:


-Veeeenga, mushasho...hip... dale un tdago ar Kalimosho...hip!


Y no me preguntes porqué, pero... le dí un trago!

Puede que fuera por curiosidad, puede que por temor a las represalias del grupo que me miraba con cara rara al ver que no pasaba la bebida.

Noté un amargo sabor bajando por mi garganta, calentando mi estómago y revolviendo mis entrañas como si un hormiguero habitará en ellas.

Pero no acabó aquí la cosa, porque después de aquel trago vino otro, y otro, y otro...

Y perdí el mundo de vista. Recuerdo la sensación de una alegría absoluta, una dificultad notable para hablar con claridad (como si la lengua se hubiera hinchado), un mareo que me provocaba caminar de un lado para otro y... muchas ganas de mear! Y aquella sensación fue la provocó el accidente.


Debían ser altas horas de mañana, aunque las calles aún estaban a rebosar de gente con ganas de fiesta, y los chiringuitos de la plaza recogían sus enseres. Yo estaba mas que perdido, sin saber muy bien como había llegado a aquella situación y necesitaba orinar de inmediato.

Encontré lo que creía que era un urinario público, de aquellas pequeñas casitas individuales donde poder realizar tus necesidades. Entré y todo estaba a oscuras. Palpando en la pared, buscaba algún objeto que me guiara en aquel espacio desconocido por mi. Me extrañó sobremanera el fuerte olor a fritanga que envolvía el interior del lavabo público, al igual que lo espacioso que era la instalación transportable, pero aquella noche había descubierto tantas cosas nuevas que no le dí importancia.

No podía aguantar mas, así que me bajé los pantalones y... recé por tener puntería en aquella oscuridad infinita.

Un CLACK me entrecortó el... el... ya me entiendes... el pípi! Asustado, aún con los pantalones abajo, intenté abrir la puerta: estaba cerrada!

Estaba encerrado en un lavabo público, con el trasero al aire, medio borracho y sin saber que hacer! Bueno, sí sabía que hacer: gritar!

De nada sirvió, nadie escuchaba mis llamadas de socorro y auxilio. De repente, escuché el sonido de un motor de furgoneta y el lavabo público comenzó a moverse. Por Armani, me estaban secuestrando en un lavabo público!!

Pánico, terror, histeria... No puedo definir qué sentí en aquellos minutos. La oscuridad y el olor a fritanga no ayudaban en absoluto a calmar mis nervios.

No sé cuanto tiempo viajé me aquella caseta ya que, entre la borrachera y el traqueteo del trayecto, me quedé profundamente dormido.

Horas mas tarde desperté y se hizo presente la situación en la que me encontraba. Entre las rendijas de la puerta, unos hilos de luz entraban al interior de la caseta dándome la posibilidad de descubrir donde me había metido.

Allí donde me encontraba no era un lavabo público sino el chiringuito de bocadillos de chistorra!

Creo que el estado de embriagador en el que me encontraba me hizo confundir uno por el otro. Ahora entendía el olor penetrante a fritanga!

Solo debía esperar que los propietarios del chiringuito móvil aparecieran para pedirles ayuda y salir de aquella comprometida situación.

Pasaron los minutos y nadie aparecía. Los minutos se transformaron en horas y las horas en días y los días en semanas...


Tras un mes de alimentarme únicamente a base de chistorras, alguien abrió la puerta.

Era el propietario que, con una horrenda camiseta con la inscripción “Recuerdo de Benidorm”, se quedó pálido al encontrar toda su despensa de chistorra totalmente vacía y un desconocido con ropas sucias y asquerosas, olor penetrante a días sin ducha y un cuerpo que abultaba buena parte del chiringuito.

El pobre hombre se desmayó en el acto, a lo que yo aproveché para salir tan rápido como pude de aquel lugar.


Poco mas tarde observaría con mis propios ojos los cambios que aquel mes de clausura, a base de chistorra, habían provocado en mi persona. Y los cambios no solo fueron físicos... Pero eso, querido diario, te lo explicaré otro día.


El antes y el después del accidente en el chiringuito de chistorras

LA GRAN NOCHE

Querido diario,



Recuerdo, como si fuera hoy mismo, la noche en que todo cambió.



Durante semanas nos habíamos preparado para la llegada del gran espectáculo. Habíamos pasado horas y horas en el gimnasio, moldeando cada uno de nuestros musculosos cuerpos para llegar a la perfección absoluta (en la que creo que llegué a conseguir, bajo mi humilde punto de vista), ensayando miles de posturas para conseguir la admiración del público, memorizando cada una de las coreografías que presentaríamos sobre el escenario. Aún así, los nervios eran evidentes en los rostros de todos mis compañeros a medida que se acercaba el gran día. Y el momento tan deseado llegó.



La desfile estaba a punto de comenzar, los focos iluminaban la larga pasarela color escarlata, el público (en su mayoría femenino) estaba entusiasmado con el baile de luz y color que marcaba el preámbulo a la gran presentación.

Mi corazón latía a mil por hora al encontrarme tras las cortinas que daban paso al escenario donde debía dar lo mejor de mí.

Maldije la incómoda sensación de sudor en las manos. Debía relajarme! Había nacido para aquél momento y me había preparado a consciencia para estar preparado.



-Tranquilo muchacho, no te pongas nervioso. Han sido semanas muy duras pero ahora ha llegado el momento de disfrutar y demostrar a todo el mundo lo que vales”



Aquella voz interior que transmitía un mensaje tranquilizador parecía dar efecto y me sentía bastante mas relajado. Por un momento pensé en dirigirme al lavabo mas cercano y realizarme uno “auto-masaje” que me enseño una señorita tailandesa hacia unos años. Consistía en realizar un frotamiento progresivo en la...

De repente, escuché la voz en off del presentador que daba inicio al espectáculo. Sus palabras silenciaron en un instante a toda la multitud.



“Señoras y señores, sean bienvenidos al polideportivo La Cebolleta para presenciar, gentileza del video-club Romerales, la fantástica, la maravillosa, la deseadaaa... Colección Tanga Felino 2009!!”



Fue un momento impactante. La cortinas se abrieron dando paso a una explosión de luz y música de ritmo hipnótico. Mi cuerpo escultural se puso en tensión, sentía la adrenalina correr por mis venas, me dejaba lleva por aquellas sensaciones... incluso me pareció llegar a tener una pequeña erección!



Era el momento de salir a la pasarela. La música acompañaba cada uno de mis movimientos en la coreografía que tanto había ensayado. Los gritos ensordecedores de miles y miles de personas, aclamaban cada uno de nuestros sensuales movimientos.

Lo dimos todo sobre el escenario: las poses siguiendo la música chumba-chumba, el contoneo nuestros cuerpos bañados en purpurina para enloquecer a aquel ferviente público, las sonrisas picaronas que lanzábamos a las jovencitas que perdían el control...



El público enloquecido durante el desfile



Llegué a pensar que la Colección Tanga Felino 2009 era lo de menos. Nosotros eramos el espectáculo, nosotros eramos los dioses aquella noche! Durante aquellos momentos me creí el hombre mas feliz del mundo.



Tras 1 hora extenuante de cambios continuos de mínimas piezas de ropa, pases arriba y abajo por la pasarela, cámaras que disparaban insaciables sus flashes y alguna que otra prenda íntima lanzada por nuestras fans del público, llegó el momento de finalizar el gran show.



Los asistentes al gran evento gritaban sin para un “otra, otra, otra...” deseando que el espectáculo no acabara nunca. Lo único que consiguieron fue que saliéramos a saludar, esta vez cubiertos con una bata de seda y nuestras zapatillas aterciopeladas. Y, por supuesto, una sonrisa agradecida a todo aquel personal.

Me sentía feliz y orgulloso de lo que habíamos conseguido. Aquél era el mejor regalo al trabajo realizado con gran esfuerzo durante semanas.

Tras una ducha, mis compañeros y yo, decidimos celebrar el éxito del desfile saliendo a cenar por los alrededores. Pregunté a uno de los técnicos de sonido donde podríamos comer algo ligero.



-Amo a vé! Hoy estang de fietta mayó en er barrio Santa Crú. Vusotro vay payá y argo encontarrei. Digo!



Después de pedirle que repitiera sus ininteligibles indicaciones, conseguí entender alguna cosa. Tras exponer la única opción que se nos presentaba a mis compañeros, decidimos arriesgarnos a ir a aquel barrio desconocido.

Y aquella decisión cambiaría por completo mi vida!