lunes, 11 de julio de 2011

Y ESTE FIN DE SEMANA...

Este fin de semana he estado repasando algo de matemáticas:

EL "0"


EL "1"


EL "2"



EL "3"



EL "4"




EL "5"



EL "6"


... Ah, y también he participado en un campeonato de voley playa!

(Aún no entiendo como no me gustaron las matemáticas antes!)

domingo, 10 de julio de 2011

EL ÚLTIMO CAMPEÓN #13

La decisión fue tomada sin muchas dudas: la puerta de bajada al siguiente nivel estaba cerrada con llave y el único lugar donde aún no habían investigado, era la misteriosa sala de atmósfera arcana. Así pues, con un buen par de... pociones sanadoras encima, se animaron a abrir la puerta.

Encontraron una sala que parecía ser donde realizaban algún tipo de ritual místico, por la decoración y el entarimado que dominaba la parte central de la habitación. En ella se encontraba un chaman hombre-bestia con cara de pocos amigos. Él debía tener la buscada llave...


Un nuevo encuentro centró buena parte de la sesión de juego, ya que los poderes del chaman no eran para nada despreciables. Sobretodo el conjuro de “dominar persona” que ayudó a que uno de los semi-orcos, actuara a favor del bando enemigo, segando poco a poco y contra su voluntad puntos de vida de los compañeros (no sin antes pedir perdón!).

El “provocar heridas de grupo” también le fue útil al enemigo común ya que el daño era considerable en varios miembros de la compañía, acercando poco a poco la victoria al poderoso chaman.

Pero las buenas tiradas de algunos de los jugadores y alguna que otra buena selección de acciones en sus turnos, fueron minando los PV del hombre-bestia. Les costó lo suyo, pero finalmente consiguieron acabar con él y obtener el pase (la llave) a nuevos peligros dentro del templo.


En este punto es cuando las cosas se les van de las manos, comienza el “pitorreo” y el descojone. Alguna vez he comentado que, las tareas como master, pueden obligarte a tener que “improvisar” situaciones que por nada del mundo te las puedes llegara imaginar, decisiones tras observar que los jugadores realizan acciones de difícil explicación.


Semo o no semo jugadore profesionale?

Pues ahí va una de esas situaciones:

El grupo baja las escaleras, Galahad y Eldelbuk se internan en una sala donde “solo los que tienen la semilla pueden entrar” (una sala que resguarda una enorme piedra de karma vigilada por un peligroso guardián arcano), Green se mantiene (como siempre) en alerta y a la expectativa... y que hacen Jonás y Sansón (sobretodo éste último)? Fácil: buscan, encuentran una puerta y...


Sansón-Intento abrir la puerta.

Máster- Está cerrada.

S- Le pego un golpe para abrirla.

Master- Cómo que le pegas un golpe?

S- Sí, pego golpes para abrirla.

M- Pero... así, flojito, como...

S- No, no. Pego fuerte, un patadón para tirarla abajo.

M- Seguro? Habéis estado vigilando de hacer poco ruido para no ser detectados y ahora, en el último piso, haces el escándalo?

S- Sí, soy un semi-orco y... “de perdidos al río”!


Y ahí la cagan! No abren la puerta, pero comienzan a oír un montón de jaleo proveniente del otro lado de la puerta que avecina “hora de las tortas” sí o sí.

Intentan escapar del posible peligro (que tuve que improvisar así, en 2 minutos!) pasando por una sala bañada en agua donde esperaban uno hombres-rana con ganas de jaleo. Nada que no pudieran superar si no fuera por el “nuevo” grupo enemigo que se les presentaba por la retaguardia: 8 hombres-rata y 4 hombres-lagarto.


Alguien dijo- La hemos “cagao”?


Por suerte, y en un apreciado sentimiento como máster de no dejar que la aventura acabara con una masacre de los aventureros, llegué a un acuerdo con Eldelbuk de poder crear un muro infranqueable a cambio de todo su karma. Eso, posiblemente, ayudó en las futuras acciones del grupo, porqué pudieron acabar su encuentro con las “ranitas” y prepararse con los otros enemigos. Porqué al ver que no podían pasar por el muro, el grupillo de hombres-bestia, dio la vuelta por algún sitio, para enfrentarse a los alocados salvadores de Ciudad Gremio.

THE HOBBIT

Como todos vosotros sabréis, como buenos frikis que sois, se está filmando la pre-cuela del Señor de los Anillos: el Hobbit.

Hace unas semanas, mirando de aquí y de allí, encontré un video donde su director (Peter Jackson) explicaba el inicio de la grabación de lo que será un memorable film, al igual que la famosa trilogía que todos hemos visto en, seguro, más de una vez.

Yo que soy un amante de los preparativos, del nacimiento de una idea, de su evolución hasta el resultado final, el proceso imaginativo de visionar las escenas, los personajes, etc., me quedé alucinado.


Ayer mismo, encontré el segundo de los videos (realmente desconozco si existen más...) donde el señor Jackson nos invita a un viaje para decidir los exteriores de la película. Solo viendo los paisajes, la imaginación vuela y llegas a disfrutar como un “mico” pensando como serán las escenas finales.


Una película que, solo visionando el material de producción, ya muestra señales de ser una obra maestra.


lunes, 4 de julio de 2011

LA PISCINA

Querido diario,


Uno, por muy superhéroe que sea, no puede llegar a todo. O como dice Jodemi, el hijo de la vecina del quinto: o foll*mos todos o matamos a la p*ta! Y siento la grosería, pero no hay para menos...

El pasado jueves, tras un par de encargos de poca importancia en los que tenía que acabar con una plaga de testigos de Jehová y de un célula extremista de Circulo de Lectores, me dispuse a descansar un poco y pegarme un harton de reír mirando mi colección de DVD's de “La oveja Shaun”.


Pero fue imposible, ya que mi súper-oído me alertó de una llamada de socorro y “aursílio”.

Cagándome en tó lo que se menea, me puse de nuevo el traje de Capitán Chistorra (sí, sí... soy de aquellos que al llegar a casa se quedan en gayumbos, dejando el “pajarito” que corra a sus anchas) y me dirigí al epicentro de la llamada.


-La piscina municipal!

Allí que me voy! Y al llegar, el panorama era bastante preocupante: unos que se ahogaban en la parte más profunda de la piscina, otros que se quejaban de quemadas solares de diversa consideración, una abuela con insolación, chavalines meándose a sus anchas en la piscina pequeña, una señora que se quejaba de tener las toallas en medio de un improvisado, e ilegal, partido de fútbol, unas jovencitas que daban saltirones alocados mientras chillaban “hormigas, hormigas hormigaaaaaasssss!!!!!”, un señor que al saltar estilo “Carpa planchazo total plus” había perdido su bañador slip gitanero... Un infierno!!

Pero... pero... pero... como era posible todo aquel alboroto y que nadie hubiera hecho algo al respecto! … El socorrista! Eso es, donde c*ño estaba el socorrista??

Y sí, allí estaba el socorrista... preocupado por el alud de peligros que debía solucionar? En estado de shock por no saber como actuar? Catatónico por decidir por donde comenzar?

Naaaaaaa... El socorrista estaba dándose cremita en su escultural cuerpo musculado, envuelto cintura abajo por un pareo de colores alegres y dicharacheros, con un peinado perfecto e inmaculado afianzado por kilos y kilos de gomina, tras unas gafas de sol de última moda, escudado en una sonrisa Profident que resplandecía al reflejar los rayos de sol...


Afectado por los gritos de peligro de su “zona de control”? Que vaaaaa... De hecho, estaba bastante ocupado flirteando con un grupo de zagalas en bikini, con las que intentaba promover al máximo sus atributos masculinos a golpe de pectoral y bíceps hiper-hormonado.

Me acerqué al socorrista para decirle alguna cosa “bien dicha” y a medida que me acercaba, mis ojos se desviaban del “mequetrefe” del socorrista para fijarme en... los bikinis!


-JAAAAAARRRRRLLLL... (babeo, babeo y más babeo!)


Aquello era “importante” y no todo lo que sucedía en la piscina. Los que se ahogaban, las quemaduras, los meones, la agüela, la histéricas, el gordo exhibicionista... todo era secundario! Aquellos bikinis eran lo que había que salvar y salvaguardar... por dios, como me pongo solo de recordarlos!!!!

Así que comencé lo que se conoce como el “baile de dominio del rebaño”, donde debía enfrentarme al socorrista por la atención del sector femenino. Él con su tableta de chocolate, yo con mi panza cervecera, él con su piel bronceada, yo con mi “moreno paleta”, él con su impoluta sonrisa, yo con mi salero natural...

Resultado: éxito total... pero no con quién esperaba! Este fue mi trofeo...


A veces se gana y a veces... es mejor no participar!!

viernes, 1 de julio de 2011

EL ÚLTIMO CAMPEÓN #12

Tan solo bajar el último escalón de la escalera que les llevaba al cuarto piso del templo, el grupo volvió a separarse con la clara intención de encontrar la nueva escalera de bajada, cuanto antes mejor.

Los gemelos semiorcos dirigieron sus pasos hacia la izquierda, mientras que el resto del grupo iba en dirección contraria, siguiendo un extraño resplandor de color escarlata.

Ambos grupos se sorprendieron por igual al encontrar algo que desconocían por completo.

Jonás y Sansón, encontraron unas jaulas donde una treintena de hombres-bestia eran retenidos para, más tarde, obligarlos a injertarles la piedra de poder contra su voluntad. Galahad, Green y Eldelbuk, encontraron el motivo de aquella brillante luz rojiza: una sala repleta de piedras de poder, de diferentes tamaños, dispuestas para ser utilizadas en los cuerpos de los prisioneros animales.

Aunque este último grupo actuaba con sigilo (“cuidadín” como decimos en La Partida del Lunes), la pareja de semiorcos no eran, que digamos, muy cuidadosos en no ser advertidos. Y aquel descuido tuvo consecuencias...

Una pareja de azotamentes, encargados de implantar la piedra de dominio en los hombres-bestia, se percató de la existencia de intrusos e inició su ataque. Todos sabemos el peligro que los azotamentes pueden ocasionar con sus “explosiones mentales” y esta técnica les provocó bastantes molestias al grupo aventurero. Sobretodo cuando iban cayendo inconscientes uno por uno y los monstruos iniciaban su “extracción” de cerebros.

La llegada del trío investigador de las piedras de dominio, ayudo muy mucho a que los semiorcos salieran por su propio pie de aquella situación. Si no... habrían podido ser las primeras dolorosas bajas del grupo en la aventura!

El grupo pudo acabar con las dos criaturas, no sin tener momentos tensos y de peligro. Notaron que la aventura se volvía más dificultosa a cada nuevo paso.

Tras investigar la sala donde se realizaba las salvaje cirugía a los hombres, fueron hacía las escaleras de bajada que Green, Galahad y Eldelbuk habían encontrado anteriormente.

Nuevamente, el grupo se separó, pero por poco tiempo, ya que Galahad y Green se toparon con una asquerosa sala, de olor putrefacta, humedad en el suelo y de mala pinta, e la que decidieron no internarse no fuera que apareciera algún monstruo de entre aquella inmundicia.

Tras volver sus pasos, encontraron a sus compañeros admirando una sala romboide, decorada con diferentes frescos en sus paredes donde se narraba por imágenes, la secuencia de como se habían creado los hombres-bestia. Todo bajo la mirada de un enigmático hombre de mirada severa y odiosa. El fresco final, presentaba a Ciudad Gremio, destruida totalmente y dominada por el poder de aquel desconocido humano.

Lo más extraño de la sala, era una puerta de metal labrada con la imagen de un niño de unos 2 años. Qué significaba la inocencia de aquel niño, dentro de aquel espectáculo de destrucción? La respuesta se encontraba en su mirada, exacta a la del humano que parecía disfrutar con la caída de la ciudad de Lord Skarion.

Eldelbuk y Galahad, notaban la presencia arcana tras aquella puerta. Pero no tenían mucho tiempo para reflexionar, ya que la curiosidad de Green le llevó a “despertar” a una pareja de incorpóreos. Ningún problema para el grupo, que acabaron si dificultades con las criaturas.

Pero qué hacer en aquel momento? Abrir la puerta o...

MÁS CLARO, EL AGUA

martes, 28 de junio de 2011

ADAM HEARTHWIN

Tras la triste noticia, hace unas semanas, de la desaparición definitiva de Reinos Oscuros, ya os dije que el “mono rolero” que padezco comenzó a buscar por el mundo virtual varias opciones para satisfacer su vicio. Finalmente acabé en una página que ya conocía, pero en la que nunca me había “metido” por completo. Estoy hablando de Comunidad Umbría, una enorme comunidad de jugadores se dan cita para realizar sus partidas via web, por chat, hacer kedadas, compartir información, etc., en este lugar consiguiendo que exista un sinfín de variadas e interesantes partidas.

Me registré, busqué alguna partidilla y... mi sorpresa fue que en un par de días ya estaba en tres partidas (2 de D&D y una se Superheroes Inc.) y comenzando a crear trasfondos y fichas de personaje.

Lo primero que me sorprendió gratamente, fue el hecho de que la gran mayoría de masters no me puso grandes pegas al entrar en sus partidas siendo todo un novato en la Comunidad. Muchas veces, en algunas otras páginas de rol o juegos online, se te ponen algo “de culo” al presentarte como novato y necesitar en algún momento ayuda. Como si nadie hubiera sido novato alguna vez!

Otra cosa que me gustó, y me sigue gustando, ha sido el hecho de poder jugar partidas de rol con sistemas que desconozco. Es una manera de poder ir probando maneras diferentes de rolear y irte creando tu sistema propio.

Y lo curioso ha sido que, curioseando, curioseando... he conocido a gente de mi ciudad que también está metida en Umbría. Posiblemente hagamos un encuentro la gente de La Partida del Lunes y ellos para realizar una mega-partida seguida de una mega-comilona.

Por lo pronto, aprovecho la excusa de la entrada de Comunidad Umbría, para avisar que iré colgando los trasfondos de mis personajes y tener en algún lugar mi batería de Pj's.

Comenzamos con un paladín al que le atormenta un misterioso secreto...

Por cierto, si entráis en Comunidad Umbría, buscad por Nanuk!


ADAM HEARTHWIN

(paladín)


La capucha de su azulada capa, escondía su rostro de aquellos de quienes podían reconocerlo.

Hacía años que no volvía a la ciudad que le había visto nacer, pero el destino y el canto de la muerte, le habían obligado a recorrer de nuevo la calles que antaño habían vitoreado su nombre.

Temeroso de los ojos curiosos, intentaba pasar desapercibido caminando entre las sombras. Le quedaba poco tiempo y debía llegar cuanto antes. Era preciso llegar a tiempo para pedir perdón...

Desde la esquina, observó una de las casas de la ciudad. Era grande, comparada con los edificios que tenía a lado y lado, de dos pisos y bien cuidada. Con amplios ventanales por los que, aún recordaba, entraban una luz clara y vital. Una robusta puerta de madera, acompañada por un cartel donde aparecía el nombre de los que allí habitaban, era la ultima frontera entre el presente y su oscuro pasado.

Miró a un lado y otro de la calle, esperando el momento oportuno para dirigirse al portal sin ser apenas visto. Antes de llamar a la puerta, un escalofrío recorrió toda su espalda al leer los nombres de la placa de entrada.

Hearthwin, Alfred... Hearthwin, Sílvia... Hearthwin, Helen... y un último nombre, el cual había sido rasgado, tachado de la placa metálica de forma furiosa, como intentado borrar todo registro sobre él. Pero aún se distinguía alguna letra... Hearthwin, Adam... su nombre.

Con un pesado suspiro, llamó a lo puerta. Tras unos segundos, la madera dio paso a un rostro con ojos humedecidos por el llanto y un asombro difícil de definir.

-Adam... hijo mío...

El abrazo de una madre puede llegar a ser tan tierno como mortal. El hombre sintió alegría y dolor a partes iguales. Sabía que volver a casa después de lo sucedido, podría llegar a ser doloroso.

Abrazó a su madre con fuerza, besó su mejilla y, sin mediar más palabras, la madre dijo:

-Tu padre está arriba... le queda poco...

Adam miró fijamente a su madre. Parecía estar congelado frente a aquella situación, pero un leve gesto de su madre le animó a subir las escaleras por las que tantas veces había caído de pequeño.

Cada nuevo escalón era una nueva losa en su corazón. Sabía que lo que iba a ver y escuchar, lo marcaría de por vida.

Entró en la habitación. Una tenue luz iluminaba la sala, dando calor a los pies de una amplia cama donde reposaba el envejecido cuerpo de un anciano. Su padre.

Con paso lento, avanzó hacia la cama quitándose la capucha y dejando ver sus marcadas facciones y su negra cabellera. Se quitó un de sus guantes y acarició el rostro del enfermizo anciano.

-Padre?- dijo en un susurro repleto de temor.

Los ojos vidriosos del anciano, se abrieron lentamente, enfocando tras muchos años el rostro del que había sido el “hijo más querido” de toda la ciudad.

-Adam?... eres tu?- dijo entre respiraciones trabajosas y cansinas- Has vuelto, hijo mío...

-Sí padre, he vuelto.

-Hace mucho... mucho... por qué?

-Padre...

-Por qué Adam? Por qué hiciste aquello?

-Padre no...

La mano del anciano aferró, con la poca fuerza que le quedaba, la mano del apenado hombre. La respiración se aceleró, la voz se endureció, la mirada buscaba respuestas.

-Eras un hombre respetado, venerado... todos hablaban de ti y de tus proezas... eras uno de los paladines más conocidos de estas tierras... por qué Adam? Solo dime por qué lo hiciste? Por qué dejaste que nuestro nombre cayera en desgracia? Por qué?

-Lo que hice...

Un ensordecedor portazo congeló las palabras de Adam. Sabía quién venía, y también sabía que su tiempo allí había finalizado.

-Pero, madre, como has de dejado que entre de nuevo en esta casa?

La suplicas de una madre entristecida no frenaron el avance de una hermana furiosa. El griterío se acrecentaba a cada nuevo escalón de la escalera, encogiendo cada vez más el espíritu de avergonzado hijo.

La puerta se abrió de golpe y Adam miró de nuevo a su hermana Helen. Pero lo que vieron sus ojos no fue la alegría y el cariño, sino el odio y el enfado de quién te ha querido con locura y ahora siente injurias hacia ti.

-Como has tenido el valor de volver... No has hecho suficiente daño ya a esta familia? Durante todos estos años, he pensado que nunca tendrías el valor de volver a poner un pie en esta casa, que aquel que había sido un reconocido paladín, quedaría en el olvido... pero veo que aún tienes la vergüenza de volver y remover el dolor que provocaste.

Adam sabía que aquellas palabras eran difíciles de debatir. Él era conocedor de lo que había sucedido 15 años atrás, y sabía que nunca volvería a ser el que había sido antaño. Nunca volvería a ser un paladín con honor...

-Vete, Adam, vete y no vuelvas... Hace mucho que decidí que mi hermano había muerto... y prefiero vivir con esa idea antes que aceptar la vergüenza de tus acciones.

El antigua paladín, observó en silencio a su hermana. Tras unos largos e interminables segundos, sus pasos lo dirigieron hacia la puerta de salida. Atrás quedaron los llantos de un madre, el lento suspiro de un padre enfermo y el odio de una hermana querida.

Adam abrió de nuevo la puerta, salió a la calle y se protegió de nuevo con la capucha de su capa.

Era momento de volver a olvidar... su nombre y su antigua vida como paladín.